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Boca vuelve a sabotearse

Empate casi derrota con Gimnasia de Mendoza. Plantel corto y flojo. Errores administrativos imperdonables contra Vélez. ¿Podemos parar de pegarnos tiros en los pies?

Deben existir pocos casos en mundo de clubes que sean tan saboteados como Boca. Un sabotaje feroz, encarnizado, despiadado. Y lo peor: es autosabotaje. Son tiros en los pies, uno detrás de otro, como si nada fuera suficiente. Boca es el peor enemigo de Boca. No hay otro que lo joda tanto desde afuera como los que lo joden desde adentro.

Claro que decir Boca es algo vago, ambiguo, casi abstracto. ¿Quién es Boca? ¿Qué es Boca? Boca es el grupo de hombres que lo componen, a todo nivel, desde los hinchas hasta los dirigentes, pasando por los jugadores, el técnico, los empleados, todos. Y por supuesto, no todos tienen la misma responsabilidad -ni en las buenas ni en las malas- cuando ocurren cosas como las de las últimas horas. El papelón administrativo de no saber contar cuántos extranjeros hay en una planilla o empatar jugando un buen rato como un equipo chico contra Gimnasia de Mendoza.

Los buenos resultados suelen ser el maquillaje perfecto para ocultar la verdadera cara de la realidad. Boca estuvo a cuatro minutos de ganar, y tal vez esta columna y todas las demás se habrían detenido en lo cerca que el equipo había quedado en la tabla anual o hasta habrían elogiado la sabia decisión del Vasco al guardar titulares hasta el extremo. El empate de Gimnasia, ya en el descuento, es un cachetazo y, así como el triunfo ponía de relevancia las cuestiones positivas, este puntito choto que se trae Boca de Mendoza expone todos los defectos: el armado del plantel, las decisiones de Arruabarrena, el despiste de los administrativos…

Riquelme es el humorista perfecto. Jamás nos dimos cuenta hasta ahora, pero lo es. El tipo es capaz de decirnos que está contento con el plantel, que es un buen grupo por otro lado, sin que se le mueva un músculo de la cara. Después seguramente debe reírse en soledad. O no: son raros los humoristas. El tema es que el presidente dijo eso y cuando vemos el equipo que terminó jugando contra los mendocinos queremos romper todo. No digo autoflagelarnos porque ya es demasiado ver a Alarcón-Rey Domenech-Palacios como los integrantes del mediocampo o a Valencia como falso 9. No falso porque no sea 9, falso porque el ecuatoriano ya no es un jugador de fútbol. Y si lo es, disimula bárbaro.

¿Por qué perdió Boca en Mendoza? (Y no me jodan con que fue empate porque me pongo violento) Porque el plantel no solo no es bueno, sino que es malo. Y corto. Queda en evidencia en esos nombres, o en el parado que eligió Arruabarrena para sostener el 2-1 parcial: un 5-3-2 inédito en el que puso tantos defensores porque ya no tenía mediocampistas a disposición. Había rascado el fondo de la olla (los chilenos) y ya no quedaba nada, salvo rezar. Rezar contra Gimnasia de Mendoza, no sé si se dan cuenta de la vergüenza que deberíamos sentir, sin que los muchachos del equipo rival se sientan ofendidos. Simplemente no puede pasar porque no son clubes que estén a la par en nada, aunque esta vez ellos lo hayan empatado y hasta pudieran haberlo ganado.

Decir que el Vasco está contento con el plantel es mentira. También es falso que se le trajeron los jugadores que pidió: apenas aceptó a algunos -no a todos. Después se puede discutir si está bien o mal apuntar a la Sudamericana o al torneo local, qué tiene más valor, qué es más fácil y demás. Y se puede polemizar sobre si el DT debió haber guardado a Velasco -su mejor partido en Boca- y Zenón, los dos mejores en Mendoza -además de un Flores que de ningún modo puede ser suplente- o exponerlos y exprimirlos. ¡Y estamos hablando de dos relevos! Los titulares están fusilados: Delgado lesionado, Paredes al límite, Ascacíbar a punto de romperse. ¿Y por qué llegamos a ese extremo? Porque el entrenador no confía en Alarcones, en Palacios y en varios más que son decorado en el banco. Es un círculo vicioso en el que el único perjudicado es Boca.

Para no alargarlo demasiado: lo que pasó con Vélez es una vergüenza. Desde 2019 a esta parte, el proceso de desprofesionalización del club -en especial del área de fútbol- es alarmante. A ningún gerente serio, a ningún administrativo, a ningún dirigente le puede pasar lo que pasó, esto de no darse cuenta de que se estaba violando el reglamento. Como no puede pasar que no sepas el huso horario de Paraguay para anotar los refuerzos. En muchos aspectos, Boca da vergüenza. Propia, porque Boca es nuestro, es de lo más sagrado que tenemos y siempre lo queremos ver bien. Con algunos personajes de esta realidad cotidiana, eso es simplemente imposible.

TyC Sports

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