La Unión Europea fija para el martes la cumbre extraordinaria tras la crisis en Ceuta y las fronteras Schengen: “Tenemos un sistema sólido, pero necesita ser fortalecido aún más”

El martes se celebrará la cumbre que han pedido Sánchez por una parte e Italia y otros 21 países por otro para analizar la reacción “egoísta” y mejorar la coordinación.
Este viernes de finales de julio asomaron algunas grietas en la unidad europea. La derecha global aprovechó la crisis migratoria que se ha vivido en Ceuta y que aún está intentando cerrarse para poner en duda la política migratoria del gobierno de Pedro Sánchez y su gestión de las fronteras de la Unión Europea. Italia, además, dio un paso más allá y suspendió temporalmente el acuerdo Schengen con España, lo que ha llevado a que hoy mismo vuelvan a restablacerse los controles en los aeropuertos principales del país, desencadenando una crisis diplomática que aún está por ver cómo concluirá.
A pesar de que Ceuta y Melilla tengan un estatus especial dentro del espacio Schengen, muchos líderes de gobiernos europeos alentaron el miedo a que las miles de personas que llegaban a las costas de Ceuta acabaran en el continente.
“Basta de confusión interesada”, decía el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares. “No es posible trasladarse de Ceuta y Melilla a la Peninsula sin identificarse en un control de policía. La integridad del espacio Schengen está absolutamente garantizada”, explicaba tras la decisión de Italia y los mensajes de alerta de otros líderes europeos. Las críticas no vinieron solo de los políticos europeos. El presidente de EEUU, Donald Trump, se ha sumado afirmando que los “líderes de izquierdistas y fronteras abiertas destruyeron España” y que ese es también el “plan de los demócratas para América”.
Italia, Dinamarca y otros 20 países ponen el foco en la regularización
De hecho, Italia junto con Dinamarca este sábado ha liderado la petición de 22 países de advertencia de que políticas como la regularización de un “número muy elevado” de migrantes que se han llevado a cabo en España pueden actuar como “factores de atracción”. En una carta enviada a la UE, han vinculado la crisis en Ceuta con la reciente sentencia del Tribunal Supremo que confirmó que la legislación española de extranjería no permite las denominadas devoluciones en caliente, una resolución que, según sostienen, ha sido utilizada para “desencadenar este ataque” y “abusar” del sistema europeo de migración y asilo. El papel de Marruecos en toda esta crisis no ha sido motivo de reproche de parte ni de la UE ni de España y, de hecho, se ha alabado la colaboración con las fuerzas del orden del país vecino.

De hecho, las críticas recibidas dejan a parte la responsabilidad de Marruecos y se centran en el gobierno de Sánchez, intentando conectar el efecto llamada de la regularización con esta entrada masiva de personas por el espigón del Tarajal. Esta mañana, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha solicitado una reunión urgente de la UE ante la reacción “egoísta y antisolidaria” de estos gobiernos. La cumbre se celebrará este martes, ha anunciado el presidente de turno de la UE, Michael Martin.
“Como Presidencia del Consejo, Irlanda convocará el martes una reunión del Consejo de Justicia y Asuntos de Interior, presidida por Jim O’Callaghan, para debatir la evolución de la situación en Ceuta”, ha anunciado el primer ministro irlandés, Micheál Martin, en un mensaje publicado en redes sociales,
Ni un solo migrante ha viajado a la Península
Tras una primera llegada masiva de decenas de miles de personas a las costas del Tarajal en Ceuta procedentes de Marruecos, el éxodo cambió de dirección: tras encontrarse sin agua, sin comida y sin suministros básicos, los marroquíes que habían cruzado a nado se dieron cuenta que España no les iba a acoger y que tampoco iban a poder viajar a la Península.

Ursula Von der Leyen lo confirmaba este sábado. “Ni una sola persona llegó a la España peninsular o al resto de la UE”, ha afirmado en un mensaje en X en el que agradecía el trabajo de las fuerzas del orden españolas y marroquíes. Sin embargo, no es suficiente. Para la presidenta de la Comisión Europea, la situación que se ha vivido en Ceuta “demuestra por qué el control de nuestras fronteras europeas es tan importante. Tenemos un sistema sólido en vigor. Pero necesita ser fortalecido aún más».
“Debemos permanecer vigilantes en cada punto de entrada crítico y mantener una estrecha coordinación entre todas las autoridades». Además, apunta, la UE necesita un “proceso de lecciones aprendidas” para mejorar la resiliencia europea.
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