“Ahora se viene lo bueno”: el nuevo Mundial que empieza para Argentina

La fase de grupos quedó atrás y el margen de error desapareció. Cómo cambia el enfoque de Scaloni, qué deja de importar y cuáles serán las claves de la Selección a partir del cruce del viernes con Cabo Verde.
«Estamos bien, y ahora empieza otra etapa del Mundial. Ahora viene lo bueno». La frase de Lionel Scaloni, pronunciada después de la victoria sobre Jordania, fue mucho más que una expresión de entusiasmo. En pocas palabras, el entrenador resumió el cambio de escenario que afrontará la Selección Argentina a partir de este viernes, cuando enfrente a Cabo Verde por los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo.
Hasta acá, el objetivo era claro: superar la fase de grupos, terminar en el primer puesto y construir una base sólida para la etapa decisiva. La Albiceleste cumplió con creces, sin sobresaltos. Ganó sus tres partidos, aseguró el liderazgo de la zona y, además, pudo administrar cargas físicas y sostener una rutina de trabajo que el cuerpo técnico considera clave.
Pero ese torneo ya terminó. El que comienza ahora es completamente distinto y el propio Scaloni así lo dejó en claro. Con el inicio de la fase eliminatoria desaparece cualquier margen para recuperarse de un traspié. Ya no habrá una fecha siguiente para corregir errores ni cálculos posibles. Cada partido será una final y una derrota significará el final del camino.
Ese nuevo contexto también cambia la manera de planificar. Durante la primera fase, Scaloni pudo gestionar minutos, dosificar esfuerzos e incluso pensar en el desarrollo del grupo haciendo jugar a los suplentes. A partir de ahora, cada decisión estará condicionada por el rival de turno y por la necesidad de poner en cancha el equipo más competitivo posible. Por eso, lógicamente volverán los titulares contra el equipo africano.
La planificación fuera del campo refleja esa misma búsqueda de estabilidad. Argentina continuará utilizando Kansas como base de operaciones y desde allí preparará cada compromiso, manteniendo una rutina que el cuerpo técnico decidió no modificar durante toda la competencia. Solo si consigue superar los cuartos de final la delegación deberá trasladarse a Atlanta para afrontar la recta final del Mundial.
En lo futbolístico, la Selección también llega con certezas. Consolidó una estructura, mostró solidez defensiva y encontró a Lionel Messi en su versión estelar para dominar la fase de grupos. Probablemente, los niveles de Lautaro Martínez y Julián Álvarez sean el punto que dejó mayor incertidumbre y de ahí que sea la duda principal sobre quién jugará el viernes. El Toro lleva la ventaja.
Los cruces mano a mano suelen plantear partidos mucho más cerrados, en los que un detalle, una pelota detenida o incluso una definición por penales pueden marcar la diferencia. El batacazo de Paraguay ante Alemania es un ejemplo fehaciente. Del otro lado estará Cabo Verde, una de las revelaciones del torneo. En los papeles, Argentina parte como favorita, pero la historia de los Mundiales está llena de eliminatorias en las que los antecedentes dejaron de tener valor cuando empezó el mata-mata.
TyC Sports



